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Minerales críticos, financiación y energía nuclear: las claves del pacto de Barranquilla

Colombia y Estados Unidos acordaron identificar proyectos mineros en seis meses. El texto impulsa inversión, pero también plantea una discusión sobre control de recursos.

Colombia y Estados Unidos firmaron el 8 de septiembre, en Barranquilla, dos instrumentos de cooperación estratégica: uno sobre cadenas de suministro de minerales críticos y tierras raras, y otro sobre uso civil de la energía nuclear. La firma estuvo a cargo del canciller colombiano, Omar Bula, y del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, durante la visita del funcionario norteamericano al presidente Abelardo de la Espriella.

El documento sobre minerales compromete a los dos gobiernos a identificar conjuntamente proyectos de minería y procesamiento y movilizar apoyos públicos y privados para financiarlos dentro de los seis meses posteriores a la firma. La ficha divulgada por el Departamento de Estado menciona garantías, préstamos, participación de capital, seguros, facilidades regulatorias y acuerdos de compra futura.

Quién financia y quién compra

El alcance económico del marco va más allá de una declaración amistosa. Estados Unidos busca cadenas diversificadas para abastecer industrias tecnológicas y estratégicas. Para Colombia, el punto decisivo será negociar qué parte de la extracción se transforma en el país, qué empresas reciben los proyectos y bajo cuáles reglas ambientales, fiscales y laborales.

La Cancillería colombiana afirma que el trabajo incluye cartografía geológica, reciclaje, separación y procesamiento de materiales. También sostiene que las actuaciones deberán respetar la legislación y la soberanía nacional sobre los recursos naturales.

La apuesta nuclear civil

El segundo memorando contempla cooperación científica y tecnológica en energía nuclear para fines pacíficos. Ese instrumento busca formación, capacidades técnicas y vínculos entre entidades de investigación y sectores energéticos de ambos países.

De la Espriella presentó estos acuerdos como parte de la nueva relación bilateral y los vinculó con reconstrucción, recuperación económica y seguridad. Washington los enmarca en su estrategia de suministro de minerales críticos.

La discusión de fondo está en los proyectos concretos que se elijan durante el semestre de trabajo: ubicación, financiamiento, participación de empresas, autorizaciones ambientales y distribución del valor agregado. Los gobiernos plantean llevar la cooperación hacia proyectos de procesamiento, investigación y financiación, en un sector donde la decisión sobre la transformación local define el valor económico que permanece en Colombia.

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