Advertisement

Arauca en emergencia: vías destruidas, miles de familias afectadas y pérdidas que aún no terminan de calcularse

Con el descenso gradual de las lluvias se ve magnitud del desastre. Carreteras cerradas o con paso restringido, miles de familias siguen damnificadas y los organismos de socorro continúan llegando a veredas donde apenas empiezan a conocerse los daños.

La emergencia invernal que golpeó al departamento de Arauca durante los últimos días ya deja un panorama devastador. Aunque el agua comenzó a descender en varios sectores, las cifras preliminares muestran que el impacto apenas empieza a dimensionarse. Municipios incomunicados, carreteras destruidas, puentes colapsados, miles de familias afectadas y pérdidas millonarias en el sector agropecuario hacen parte del balance parcial que entregan autoridades y organismos de socorro.

Los municipios del piedemonte araucano —Tame, Fortul, Saravena y Arauquita— concentran las mayores afectaciones, aunque Puerto Rondón, Cravo Norte y Arauca capital también reportan inundaciones, crecientes y daños en infraestructura.

Las vías, entre las mayores víctimas del invierno

La red vial del departamento sufrió uno de los golpes más severos.

La Marginal de la Selva, principal corredor que comunica al departamento de Arauca con Casanare y el centro del país, permanece cerrada a la altura del puente sobre el río Tame, donde la creciente socavó gran parte de la banca de acceso y dejó comprometida la estabilidad del paso. También se reportan graves afectaciones en el sector de Puerto San Salvador, donde la fuerza del agua deterioró la estructura vial.

La Ruta de los Libertadores, otra de las alternativas para salir del departamento, quedó bloqueada por una avalancha del río Lopeño en el sector de La Cabuya. Gracias al trabajo conjunto de la comunidad y maquinaria disponible, fue habilitado un paso restringido, aunque el riesgo continúa debido a la inestabilidad del terreno.

La situación también es crítica sobre la vía La Soberanía, corredor nacional que comunica a Saravena con Norte de Santander. Nuevas pérdidas de banca, deslizamientos y procesos de erosión obligaron al cierre de varios sectores mientras continúan las labores de evaluación y recuperación.

A estas afectaciones se suma la vía Tame–Puerto Rondón, donde la creciente destruyó parte de la banca en varios puntos, afectando la movilidad entre ambos municipios.

En el corredor Fortul–Tame las autoridades mantienen restricciones preventivas por las afectaciones al puente sobre el río Tigre, en Saravena colapsó el puente sobre el río Bojabá, además de daños en decenas de vías terciarias, alcantarillas y pasos rurales destruidos por crecientes de ríos y quebradas en todo el departamento.

Arauquita enfrenta la mayor emergencia por inundaciones

Mientras el piedemonte concentra buena parte de los daños viales, Arauquita enfrenta la mayor afectación por inundaciones.

Los primeros balances indican que más de 5.000 familias del casco urbano resultaron afectadas por el ingreso masivo del agua.

En distintos sectores continúan las labores de evacuación, entrega de ayudas y evaluación de viviendas afectadas.

El campo vuelve a llevar la peor parte

Los daños también golpean con fuerza la economía rural.

Productores de Tame, Fortul, Saravena y Arauquita reportan pérdidas de cultivos de plátano, yuca, cacao, maíz, y pasturas, además de miles de hectáreas inundadas que permanecen bajo el agua.

Ganaderos informan la muerte y desaparición de animales, corrales destruidos, cercas arrasadas y dificultades para movilizar el ganado hacia zonas seguras. A ello se suman viviendas rurales destruidas, maquinaria averiada y pérdidas en infraestructura productiva que aún no han podido cuantificarse.

El balance sigue creciendo

Lejos de terminar, la emergencia continúa evolucionando.

Bomberos, Defensa Civil, Cruz Roja, alcaldías, Gobernación de Arauca, Ejército y comunidades siguen ingresando a veredas donde durante los primeros días fue imposible llegar debido al colapso de carreteras y puentes.

En muchos sectores apenas ahora comienzan los censos oficiales de damnificados.

Cada nueva comisión que logra acceder a las zonas más apartadas encuentra viviendas destruidas, familias aisladas y nuevas pérdidas que todavía no aparecen en los balances oficiales.

La emergencia ya no se mide únicamente por la cantidad de agua que cayó, sino por la magnitud de los daños que dejó a su paso. Arauca entra ahora en una segunda fase de la tragedia para reconstruir carreteras, recuperar servicios básicos y ayudar a miles de familias que, en cuestión de horas, perdieron buena parte de su patrimonio.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *